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EXCLUSIVO: Aparecen documentos y testimonios secretos
Huamán Azcurra entregó equipos
de chuponeo a embajada de EEUU

I Militares de la DIE confirman que aparatos de interceptación telefónica pertenecían a la CIA
I Fiscal Oscar Zevallos abrirá investigación sobre participación de la CIA en espionaje

En medio del caos provocado por la fuga de Vladimiro Montesinos Torres a Panamá, en setiembre del 2000, el coronel EP Roberto Huamán Azcurra ordenó a sus subalternos de confianza entregar parte de los equipos de interceptación telefónica del Servicio de Inteligencia Nacional (SIN) a la embajada de Estados Unidos en Lima. Los aparatos pertenecían a la Agencia Central de Inteligencia (CIA)

Américo Zambrano
Unidad de Investigación (*)

Así lo confirmaron ante los jueces anticorrupción tres militares que trabajaron con el coronel EP Roberto Huamán Azcurra en la Dirección de Inteligencia Electrónica (DIE) del SIN. Correo tiene copias de dichos testimonios secretos.
La DIE, jefaturada por Huamán Azcurra, se encargó de interceptar los teléfonos fijos y celulares de políticos, periodistas, embajadores y militares, a pedido expreso del ex asesor. Ello habría ocurrido, de acuerdo a las indagaciones, a partir de 1995.
Tal como ayer lo reveló este diario, Vladimiro Montesinos Torres detalló en dos testimonios la participación de la CIA en sus ilegales actividades de espionaje a políticos y agregados castrenses.
Según sus declaraciones, la CIA entregó dinero y aparatos de escucha telefónica a tres unidades del SIN: a la DIE, a la Dirección de Contrainteligencia, y a la Dirección de Inteligencia del Narcotráfico (Dinin).
En cada uno de estos tres departamentos se constituyó un equipo especial de agentes del SIN que estuvo supervisado en todo momento por la CIA.
Pues bien, el primer testigo en declarar a las autoridades sobre el destino de los aparatos de escucha fue el coronel EP Manuel Ramirez Ortiz, hombre allegado a Huamán Azcurra.
Ramirez Ortiz relató que, cuando el ex presidente Alberto Fujimori Fujimori anunció la desactivación del SIN, Huamán Azcurra ordenó “el repliegue de todo su personal y material al exterior”.
“Se empacó y embaló el material israelí (equipos de inteceptación). Posteriormente, el coronel EP Huamán Azcurra dijo al mayor Castillo Domínguez que devuelva todo el material a la embajada de EE UU” -contó Ramirez Ortiz en su instructiva de ocho páginas.
El militar, que se acogió a la ley de Colaboración Eficaz, precisó que la CIA, además de sus oficinas en la Dinin y en la sección de Contrainteligencia del SIN, tenía también un ambiente reservado en la DIE.
Se trataba del departamento C-29, bajo el mando del mayor Castillo Domínguez. De acuerdo a nuestros informantes, este local estaba ubicado al lado de la réplica de la residencia del embajador japonés en Lima, Morihisa Ahoki. “Contaba con una sala de transcripción, una sala de analistas y un campo con antenas. La información era reservada. Desconozco lo que se hacía en su interior” -narró Ramirez Ortiz.
Fuentes de inteligencia afirmaron a Correo que la CIA supervisaba la interceptación telefónica a embajadores de países como Cuba, China, y Rusia. También se encargó de entrenar al personal de la DIE.

Repliegue y destrucción

El testimonio del coronel EP Manuel Ramírez Ortiz fue refrendado por el de otro militar de la DIE: el mayor EP Pedro Jaime Tolentino García.
Preguntado sobre lo que sucedió con los equipos donados por la CIA, Tolentino García precisó: “El coronel EP Huamán Azcurra ordenó al jefe del departamento C-29, mayor EP Castillo Domínguez el repliegue del material a la embajada americana. Se devolvieron computadoras, impresoras, fax radios, equipos de interceptación celular, y en paralelo, el material de jefatura fue sacado y devuelto. Se trataba de grabadoras MANRAN del departamento C-29”.
Tolentino García también confesó que algunos aparatos de chuponeo, modelo PK, fueron destruidos en la réplica de la residencia del embajador japonés en Lima, Morihisa Ahoki: “Allí se procedió a destruir las grabadoras y después se llevó (otro material) a una fundición de Villa El Salvador. Mi participación consistió en cortar los fierros, llevar equipos a la fundición y vigilar que se destruya todo” -refirió.
Consultado sobre el particular, el agregado de prensa de la embajada de los Estados Unidos en Lima, Benjamin Ziff, no hizo precisiones sobre las declaraciones de estos militares. “Todo programa de asistencia estadounidense tiene controles internos para prevenir el abuso o el fraude. Lo mismo ocurre en los programas de asistencia antinarcóticos”.
También dijo: “El gobierno peruano está informado sobre este apoyo y sobre los mecanismos de control que se aplican para evitar cualquier abuso. Tenemos la plena confianza que la asistencia de los EEUU es utilizada de acuerdo a nuestro compromiso con la democracia y las libertades personales”.
Otro militar de la DIE, el suboficial EP Francisco Borja Jáuregui, brindó la misma versión: “Los equipos de interceptación fueron devueltos a la embajada de Estados Unidos por orden del coronel EP Roberto Huamán Azcurra”.

Investigación oficial

Respecto a los equipos de la CIA donados a la Dinin, Correo supo que estos aparatos fueron llevados a la Dirección de Inteligencia del Ministerio del Interior (Digimin), una vez desmantelado el SIN.
“Todo el personal de la Dinin y los respectivos equipos de escucha se trasladaron a la Digimin” -precisaron tres fuentes militares. No obstante, en una entrevista con este diario realizada hace algunos meses, el entonces titular del portafolio del Interior, Fernando Rospigliosi Capurro, negó tal versión: “No encontré ningún equipo de interceptación telefónica en el Ministerio del Interior”.
Actualmente, la Dinin se encuentra desactivada. Sus confortables ambientes alfombrados y de espejos son ocupadas hoy por personal administrativo del nuevo Consejo Nacional de Inteligencia (CNI). Pese a que Montesinos Torres declaró en dos interrogatorios sobre las actividades ilegales en las que participó la CIA, los fiscales y jueces anticorrupción no abrieron una investigación oficial.
La primera declaración del Doctor, en la que identifica a los cuatro jefes de la CIA en Lima que colaboraron con él desde 1992, fue brindada ante el magistrado anticorrupción Saúl Peña Farfán y también ante la fiscal adjunta provincial de Lima, Ada Marina Gotuzo Ortiz. Figura, igualmente, consignada en el expediente número 043-2001.
Su segundo testimonio fue ofrecido al juez anticorrupción David Loli Bonilla para deslindar su participación en el tráfico ilícito de drogas. Como ayer lo reveló este diario, los altos mandos de la CIA nombrados por el ex asesor son: Joseph Market, Steve Fallman, Jhon Arabia y Robert Gorelick.
Montesinos Torres también se refirió a George Tenet, actual director de la CIA, con quien se habría reunido en EEUU y en más de una ocasión.
Tras la publicación de Correo, el fiscal anticorrupción Oscar Zevallos Palomino declaró que solicitará toda la información pertinente para abrir una indagación oficial sobre la implicancia de la CIA en el caso de interceptación telefónica.
“Espero contar con todos los testimonios para iniciar las investigaciones del caso” -aseguró.

(*) americoui@yahoo.es


MAS DATOS
Correo confirmó que la jueza anticorrupción Jimena Cayo Rivera Schereiber solicitó a la embajada de Estados Unidos información sobre el último jefe de la CIA en Lima, Robert Gorelick.
Armas jordanas
La magistrada pidió una entrevista con Robert Gorelick para interrogarlo sobre la participación de la CIA en el develamiento del tráfico de armas jordanas a las FARC. Sin embargo, aún no recibe respuesta.

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